Infancia.

Verla pasar, fugaz como una brisa,

saber que será siempre otra distinta,

que cada noche un mundo nuevo pinta

vacío de engaños y amargas sonrisas.

Perdida por quienes viven con prisa

pocos guardan el color de su tinta

otra clase de ser, ya casi extinta

que aún puede ver, que vive, que improvisa.

Sueña, princesa de las largas siestas,

las lunas de agosto y el verano eterno.

Sueña que juegas, tienes las respuestas.

Que si cierras los ojos al invierno,

regresas a ella cuando te acuestas:

Vuelve, desde el azul de tus cuadernos.

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